9 cosas que sólo entenderás si has vivido en Barcelona
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Vivir en Barcelona tiene siempre algo especial. Es una ciudad que cambia completamente si la ves desde los ojos de un turista o desde un residente.

Ya hemos oído infinidad de veces los típicos tópicos de turistas, humedad e independentismo, así que hoy vamos a darle un pequeño giro. Vamos a hablar de 9 cosas que sólo entenderás si vives, o has vivido en Barcelona.

Relacionado: Las 7 cosas que hacer en Barcelona cuando ya lo has hecho TODO.

A las teclas está Pablo. Yo viví en Barcelona hace tres años, y lo recuerdo como una de las etapas más bonitas de mi vida. Fue todo un aprendizaje viajero. Pero te das cuenta cuánto cambia la ciudad, y cuán peculiar se hace cuando vives rodeado de guiris, Airbnbs y hipsters.

Vamos allá con la lista de las 9 cosas que sólo entenderás después de vivir en Barcelona.

9 cosas que sólo entenderás si vives en Barcelona

1. Coges el bicing dirección mar

Tú no te cansas. Si Barcelona está hecha en cuesta, mejor que mejor, la bici la coges arriba, la dejas abajo, y esperas a la noche que los del servicio del Bicing las vuelvan a subir en camionetillas.

¿O es que alguna vez habéis visto a alguien subir el Paseo de Gracia o el Paseo de Sant Joan en bici?

Locos…

2. Con los bikinis a muerte

Si de verdad vives (o has vivido) en Barcelona te ha entrado directamente más hambre que picorcillo. Porque en Barcelona los sandwiches mixtos no son mixtos. Son bikinis, y punto.

De hecho te acostumbrarás tanto a pedir bikinis en bares que cuando vuelvas a tu pueblo o ciudad de origen te mirarán raro y te enrojecerás.

Y si encima respondes un “mersi” y “adeu” ya ni te digo.

Porque los bikinis vienen de la sala Bikini, mítico lugar donde ir a escuchar música. Hablando de música (o la falta de ella…) vamos con el siguiente punto que demuestra que realmente has vivido en Barcelona:

3. Vas a la Apolo sin saber por qué. Te (la) lían

Todos sabemos que la Sala Apolo es una de las más importantes de la ciudad de Barcelona. A veces (muy a veces) traen conciertos de música de verdad y muchas veces (muchas muchas veces) suben a la palestra a tres niños con bigote pelusilla para aporrear una guitarra mientras se ahogan entre la cantidad de efectos que surgen de los pedales de efecto.

Pedales necesita el público, (si bien hago referencia a su metáfora del alcohol) para aguantar lo que a veces se programa allí. Si por el otro lado os vino a la cabeza una bicicleta al decir la palabra “pedales” también serviría para huir.

Cuesta arriba nunca, recordemos, que no llegaréis lejos.

En fin, que mucha gente y mucho maquillaje para poco oxígeno y menos música. Terminas yendo porque la chica / el chico que te mola va (y por eso te gusta un poco menos, pero en fin, quién es perfecto).

Por cierto, uniendo la Apolo llegamos al Primavera. Intentaré no echar demasiadas piedras/chinas/guijarros (pun intended).

4. Te dejas un sueldo en ir al Primavera Sound y vale más la pulsera que la asistencia

Que Barcelona es la ciudad de la moda, del postureo y de los Instagrammers-fashion-trendy-chachi-gafapastaybarba lo sabemos todos. Que la programación del Primavera se repite más que un riff de guitarra indie lo sabemos también. Que de los cinco grupos que rescatas del cartel te van a coincidir tres a la misma hora está más que cantado.

De hecho sigo pensando que te espían con el móvil para saber qué gustos musicales tienes y juntarlos todos a la vez. El resto te meten 180 bandas de “metralla morralla” y ale, hasta el año que viene.

Pero tú vas, quizás porque esa persona que tanto te gusta tiene el abono desde el día que salió, y tú sigues pensando si alguna vez encontrarás el amor entre las plazas de Grácia en vez de entre pijos-hippies (o “pijipis”) amantes del postureo.

Última reconsideración: Si todos los años programan a las mismas bandas del propio sello del Primavera, y cada año siguen sin crecer…no será porque les falta talento/carisma/habilidad musical? En fin, gente que entiende más de política y dinero que de música. Es un negocio, al fin y al cabo, no?

5. No has entrado a la Sagrada Familia…

…porque el abono del Primavera se llevó tu presupuesto y ahora cenas sal.

Nah, es broma.

Pero es muy característico que cuando vives en una ciudad no hagas tantos planes de turismo. De hecho, es curioso, y piensa ahora mismo dónde vives y cuándo fue la última vez que visitaste su atracción turística más emblemática.

Pues eso.

En los alrededores de la Sagrada Familia se oye japonés, y eso es lo que es.

Tu siempre piensas que cuando vayan a visitarte, o si te escapas un día, pero ese día nunca llega.

Ni van a visitarte ni te escapas.

Has leído ya el artículo sobre las 7 cosas que hacer en Barcelona cuando ya lo has hecho TODO?

6. Evitas el transbordo en Paseo de Gracia

Recuerdo todavía ese transbordo de metro, con mis cascos de música puestos y escuchando cualquier canción comenzar y terminar mientras seguía dando pasos en el transbordo más largo del mundo mundial.

En serio, ¿alguien alguna vez ha contado cuánto tiempo se tarda a paso normal desde una punta hasta la otra? Encima todo tan sobrio, tan liso, tan fijo…parece que andas pero sin avanzar.

En realidad el transbordo de Paseo de Gracia sólo lo frecuentan primerizos, porque si alguna vez has tenido que sufrir ese camino laaaargo y reeeeecto, te aseguro que preferirás coger un Bicing que volver a cruzar por ahí.

Encima el pasillo es tan monótono que siempre terminas pensando en temas existenciales. Soy el único?

7. El sur de la Gran Via no existe en meses de verano

Guirilandia, guirilandia, excuse me, sorry. Esto es un resumen en cinco palabras de lo que es la zona turística de Barcelona durante los meses de verano.

Todo lo que sea bajar más allá del sur de la calle Gran Via de las Cortes Catalanas, olvídate, pasarás a ver alemanes borrachos o ingleses buscando juerga.

En serio, bajar las Ramblas en agosto es ir esquivando ofertas y reclamos cual Neo en Matrix. Es una locura, de verdad, tendrás que dejarte llevar por el mar de gente y allá donde termines pillar un metro (que no incluya el transbordo de Paseo de Gracia) o un Bicing (chungo porque todo es cuesta arriba).

Alguien tiene la solución?

Por cierto, hablando de guiris y de cosas que odiamos los que hemos vivido en Barcelona, si alguien quiere alquilar un apartamento con Airbnb aquí dejamos 35€ de descuento.

En serio, alguien conoce alguna casa que NUNCA se haya promocionado en Airbnb?

8. Tus puntos cardinales son “montaña arriba” y “mar abajo”

Porque sí, porque no hay más, tú te sitúas dirección montaña o dirección mar. Y no necesitas brújula ni Google Maps ni leches.

Encima si estás en algún barrio como L´Eixample, más cuadriculado que un alemán (que probablemente se aloje en un Airbnb y salga a la Apolo) entonces tus direcciones son x calles hacia arriba o y calles hacia abajo.

“Montaña arriba” y “mar abajo”.

Quién dijo que tenía problemas de orientación?

9. Barcelona es tu barrio, sea Grácia o Sants

Porque todos sabemos que muchas veces vivir en Barcelona es vivir en un pueblo. No digo que Barcelona en sí sea un pueblo, sino que muchos barrios que conforman la ciudad son pequeños pueblos de los que parece que pagan tasa por salir.

Vivir en Grácia, o Sants, o el barrio que sea es un lujo. Y una muralla. Todo lo que sea salir del barrio será ir lejos.

Porque más allá de allí todo es extraño y forastero, y tú te sientes cómodo con tu mercado, tu tiendecilla cerca, tu kebab de la esquina y la plaza. Ah, la plaza.

¿Y tú? ¿Has vivido en Barcelona?

Si tú, lector, también has vivido en Barcelona me gustaría que contrastes éstas 9 afirmaciones que he remarcado antes y que dejes tu opinión más abajo.

Quién sabe, quizás alguien que esté a punto de irse a vivir a Barcelona tiene la suerte de leernos y entender realmente los entresijos de la ciudad.