Cómo sobrevivimos a la frontera más peligrosa de Europa
5 (100%) 1 vote

Una de las veces que más miedo hemos pasado al volante fue en la frontera de Šćepan Polje, en las montañas que dividen Bosnia y Montenegro.

Cruzamos bajo la lluvia el cañón más profundo de Europa (1,900m) entre túneles sin luces ni ventilación, y pusimos a prueba nuestro vértigo.

Pero para llegar hasta allí me gustaría empezar desde Tivat, nuestro punto de partida aquel día que decidimos cruzarnos Montenegro de sur a norte y llegar a Bosnia antes del anochecer. “Suerte“, diría ahora. Entonces no teníamos ni idea de la que nos iba a venir encima (casi dicho literal).

Montenegro en coche (de sur a norte)

Esa mañana dejamos nuestro apartamento para subirnos al coche de alquiler y poner rumbo a Sarajevo. El trayecto era parecía sencillo, había que ir hacia el norte, cruzar la frontera, y seguir por Bosnia. Fácil.

Es cierto que veníamos de estar en Albania días atrás, donde aprendimos que es mejor no planear nada e improvisar, porque en los Balcanes siempre hay sorpresas. 

Decidimos esta ruta en lugar de ir por Dubrovnik porque teníamos pensado una vez en Sarajevo bajar por Mostar hasta Croacia, por lo que no quisimos repetir camino a la subida. También habíamos leído que este trayecto es de los más bonitos de Europa para recorrer en coche, y razón no les faltó. Comencemos…

Pasamos Kotor y bordeamos la bahía dejando atrás Perast, Risan, etc… ¡Vaya vistas! Menos mal que antes habíamos pasado un par de días por la zona, porque el sur de Montenegro es impresionante.

Perast – Fuente: My Montenegro Tours

Seguimos la carretera detrás de un Mercedes antiguo. Bueno, antiguo no, antiquísimo! No se yo si Mercedes había nacido todavía…Es verdad que no pasaba los 60kms/h pero viendo que las carreteras eran de doble sentido y carril y medio para compartir, ¿quién se atrevería a ir más deprisa?.

Yo lo sé: Los Montenegrinos, que no saben conducir QUE NO SABEN CONDUCIR. Cómo les gusta adelantar en curva, madre mía. Y Montenegro es pura montaña por lo que puertos, había muchos. De hecho tengo el recuerdo de sólo conducir por puertos en esas 7h30 que nos metimos al volante ese día.

Pero bueno, que me enrollo. Cruzamos pueblos entre montañas y césped, pastos con vacas acampando a sus anchas. Eso parecía Austria, lo juro.

Montenegro profundo

Montenegro profundo

Llegamos a Nikšić, segunda ciudad más grande de Montenegro y de repente nos topamos con los lagos Slansko, una maravilla que nos ofreció el paisaje a modo de recompensa por mirarle el culo al “Mercedes” durante el par de horas que le seguimos. Vaya maravilla.

Ella es Let, Mercedes era un coche

De Nikšić a Plužine y el Parque Natural Durmitor

Aquí la cosa empezó a ponerse interesante. Cuanto más difícil se convertía la carretera más bonito el paisaje. Comenzamos a bordear el río Piva por la M18/E762 y a colarnos entre montañas por túneles que más que túneles eran cuevas con entrada y salida.

Os aseguro que un minuto se hace muuuuy largo cuando te encuentras dentro de un cueva-túnel, sin más luces que las del coche, viendo en las paredes del techo grietas y agua cayendo (estructuras internas, ¿para qué?). Y humo. Mucho humo porque la ventilación era inexistente.

Pues si no os da tiempo a “disfrutar” el túnel una vez, tranquilos, porque hay por lo menos 18 de ellos.

Eso sí, toda esa zona es espectacular. Los paisajes son tremendos, porque el río que bordeas todo el camino viene limpio y puro, con un color turquesa que impacta de verdad. Poco a poco vamos adentrándonos en el Parque Nacional Durmitor, donde se encuentra el cañón natural más profundo de Europa, con 1,900m. Desde Plužine salen excursiones de piraguas, rafting, y demás deportes de aventura.

Antes de continuar, me gustaría recalcar que paramos un segundo porque empezó a llover. Bueno, a llover, a tronar, eso parecía el día del juicio final. Encima conducíamos entre montaña y montaña, sin quitamiedos ni leches, rezando que a cada curva los frenos funcionasen correctamente si no queríamos caer hacia el abismo.

En serio, puede parecer muy “fantasioso”, pero con puertos de montaña DE VERDAD, con tanta lluvia, y con esa infraestructura…lejos no llegaríamos. Paramos para preguntar a una mujer si la carretera que nos llevaba hasta la frontera (y de ahí a Sarajevo) era “buena” y nos dijo que sí, que era una carretera internacional.

“Carretera internacional” nos dice la graciosa….y entonces llegó el miedo de verdad:

La frontera de Šćepan Polje, la más peligrosa de Europa

La frontera de Šćepan Polje divide Montenegro y Bosnia. Entre muuuuchas curvas y un paisaje espectacular dejamos atrás Montenegro para cruzar un puente de madera que parecía derrumbarse. A todo esto: la lluvia no cesaba.

Esta frontera es peligrosa por varias razones. La primera, porque la accesibilidad no ayuda. No ayuda NADA. Llegar es complicado, y para cruzar hay que echarle huevos. Sí, dicho así. Casi una hora estuvimos parados haciendo cola, y justo cuando nos toca, entregamos los papeles, pasaportes, y demás…pero…

Frontera de Šćepan Polje

-“Требам те да ми дате своје ауто папире” me dice el policía fronterizo. Sigue haciendo gestos para que salga del coche y me dirijo con él a una especie de cabina/comisaría. Me lo encuentro, “calao” de lluvia, mirándome hacia abajo. (Quiero recordar al lector que precisamente bajito no soy, llego al 1,97m). “Требам те да ми дате своје ауто папире” repite.

Entre señas me doy cuenta de que faltaba el contrato de alquiler. Corriendo vuelvo al maletero a por la mochila (lloviendo sin cesar) de donde saco un papel con el contrato. Lo acepta, y nos deja continuar.

La República de Srpska

Bosnia está dividida desde la guerra, y la frontera que estábamos cruzando no daba a Bosnia-Bosnia, sino a la República de Srpska, controlada por los Serbios (archienemigo bosnio) y que cubre parte del este y norte del país.

A todo esto nosotros con matrícula de Montenegro

Con caras largas salimos de ahí, y entramos en esta República Serbia dentro de Bosnia que teníamos que cruzar durante varios kilómetros (y más montañas) para llegar hasta Sarajevo, nuestro destino final del día.

Aquí es cuando empezamos a echar de menos algo esencial en la conducción: el asfalto. Y es que el tramo que une Šćepan Polje y Foča, de unos 30 kilómetros se hace así, a pelo. Sin asfalto, sin barreras, sin miedo.

En el video, el trayecto por los bosques de Foča persiguiendo al río Drina en el Parque Nacional de Tara.

Es cierto que el paisaje cambia. Se dejan de ver “pueblos austriacos” y en cambio hay pueblos derruidos, dañados por una guerra que todos recuerdan. Casas destrozadas a causa de los constantes bombardeos que sufrió este país en los años noventa. Marcas de balas y metralla en las paredes. Pueblos abandonados.

En la próxima entrega trataremos Sarajevo, una de las ciudades más bonitas que jamás hemos visitado.

Para más viajes, visítanos aquí, para escapadas low cost por España aquí y para sorteos, trucos, e inspiración viajera, aquí. Muchas gracias por leernos, y esperamos tus comentarios!